El relieve del sur de Gran Canaria permite ganar altura rápidamente, pasando de la arena de las playas a los filos de los barrancos en muy pocos kilómetros. Al caminar por aquí descubres un paisaje volcánico de contrastes, con el azul del Atlántico siempre de fondo mientras avanzas entre cardonales, presas y palmerales
Si te gustan las rutas con carácter marcadas por el sol y los desniveles potentes, este es tu sitio. Conoce la cara más salvaje y vertical de la isla visitando miradores naturales a los que solo se llega caminando. Si tienes ganas de recorrer el terreno más allá del asfalto, estas son las opciones que tienes que apuntar.
Del mar al risco: rutas imprescindibles en el sur
El sur de Gran Canaria exige un cambio de chip respecto a los senderos verdes del norte. Aquí el paisaje es más crudo y el terreno engaña: lo que parece una loma suave se convierte rápido en una subida exigente por laderas de piedra suelta. Estas rutas conectan la costa con el interior, atravesando barrancos profundos donde el silencio solo lo rompe el viento o el agua de las presas más altas. Guía para visitar barrancos en Gran Canaria
Barranco de Fataga
El Barranco de Fataga es uno de los desfiladeros más espectaculares del sur de Gran Canaria. Caminar por aquí es avanzar por un cauce flanqueado por riscos verticales de cientos de metros que protegen un palmeral inmenso. El contraste entre la piedra ocre y el verde de las palmeras canarias hace que el paisaje sea único en la isla.
La ruta clásica une el pueblo de Fataga con el mirador de la Degollada de las Yeguas, ofreciendo una subida constante pero agradecida por las vistas panorámicas que deja a cada paso. Es un sendero de piedra y tierra donde el calor es intenso, por lo que es importante aprovechar las primeras horas del día y disfrutar del amanecer en Gran Canaria antes de que el sol apriete. A medida que ganas altura, el barranco se abre y permite ver cómo el cauce baja directo hacia las dunas de Maspalomas, conectando la cumbre con el mar en una sola mirada.
Los Azulejos de Veneguera y la subida a los Inagua
La subida por Los Azulejos es, probablemente, la ruta más visual del suroeste de Gran Canaria. El camino arranca frente a los famosos muros de colores, donde la oxidación de las rocas volcánicas crea tonos verdes, azules y ocres que parecen pintados sobre el risco. Es un inicio espectacular, pero el sendero avanza rápido hacia un terreno técnico y con una inclinación que no da tregua. El acceso es sencillo, ya que el sendero comienza justo en el arcén de la carretera GC-200, la que une Mogán con La Aldea, a la altura de los muros de colores.
El ascenso hacia la Reserva Natural Integral de Inagua requiere buen ritmo y atención al suelo, ya que la piedra suelta es constante en las rampas más fuertes. A medida que subes, el paisaje cambia: de los cauces áridos pasas a las primeras zonas de pinar canario, con el Teide asomando al fondo sobre el Atlántico si el día está despejado. Es una ruta que exige esfuerzo físico, pero recompensa con una panorámica brutal de los barrancos vírgenes que bajan hacia Veneguera y la costa de Mogán.

El Macizo de Amurga
Si buscas soledad absoluta en el sur de Gran Canaria, el Macizo de Amurga es perfecto. Es una de las zonas más áridas y desconocidas de la isla, un bloque de piedra volcánica que separa los barrancos de Fataga y Tirajana. Aquí no hay senderos trillados ni sombras; es un terreno de pura roca, cardonales y una geografía que impone por su escala.
La ruta sube por lomas interminables hasta alcanzar puntos como el Talayón de Amurga. Desde arriba, la sensación de aislamiento es total, con una panorámica de 360 grados que abarca desde las dunas de Maspalomas hasta los grandes riscos del centro. Es un recorrido exigente, no tanto por la técnica, sino por la orientación y el calor que se acumula en la piedra. Es una ruta para quienes buscan aislamiento real, con el Arco del Coronadero como recompensa visual antes de iniciar el descenso.
Del Barranco del Águila a la Presa de Chira
Esta ruta conecta el sur más árido con la zona de las grandes presas de Gran Canaria. El camino arranca en el cauce del Barranco del Águila, un cañón profundo de paredes verticales donde el terreno es puramente volcánico y seco. Es un ascenso constante que requiere buen fondo físico, ya que el desnivel se nota a medida que dejas atrás los llanos cercanos a la costa para adentrarte en el corazón de la isla.
Al ganar altura, el paisaje se transforma y aparecen las primeras retamas y acebuches que flanquean el sendero hacia la Presa de Chira. Este embalse, encajonado entre riscos, ofrece un contraste brutal con la aridez del barranco que acabas de subir. Es el punto perfecto para recuperar fuerzas antes de decidir si seguir hacia la cumbre o iniciar el descenso.
Ten en cuenta que, al ganar tanta altitud, el tiempo puede cambiar drásticamente respecto a la costa; no es raro que el sol del barranco se convierta en bruma o viento fresco al llegar a la presa. Es una ruta que exige piernas, pero que te regala una de las mejores transiciones paisajísticas de Gran Canaria.
Consejos para caminar por el sur de la isla
Hacer senderismo en el sur de Gran Canaria es muy diferente a recorrer las rutas del norte. El entorno es mucho más árido y es necesario tener en cuenta estos puntos antes de salir:
- Cuidado con el sol: La radiación en los barrancos es muy alta y apenas hay sombras naturales. Es fundamental usar protección, llevar gorra y, sobre todo, evitar las horas centrales del día si la ruta es larga.
- Agua: No hay fuentes ni puntos de agua potable en estos senderos. Calcula siempre un litro extra por persona; el calor y el desnivel agotan las reservas rápido.
- Calzado firme: El suelo volcánico suele tener mucha piedra suelta o «picón». Un calzado con buen agarre es clave para no resbalar en los descensos, que suelen ser pronunciados.
- Sin cobertura: En el fondo de barrancos como el del Águila o Fataga, es habitual perder la señal de móvil. Es aconsejable descargar los mapas para consultarlos fuera de línea y avisar de la ruta elegida.

El descanso tras la ruta: alojamiento en Gran Canaria
Gran Canaria es una isla de contrastes, un destino que va mucho más allá del sol y la playa; es un viaje por las dunas y el océano, por acantilados que desafían la gravedad y senderos que atraviesan el corazón volcánico de la isla. Aquí, el ritmo lo marcan la brisa del mar, las rutas por los barrancos y el eco de las culturas que han dejado su huella a lo largo del tiempo.
Si buscas el equilibrio entre la actividad y el bienestar, los hoteles de Lopesan, en Gran Canaria, ofrecen rincones diseñados para la desconexión total. Enclaves como Meloneras, Maspalomas, Playa del Inglés o San Agustín cuentan con exclusivos resorts y hoteles solo adultos en Gran Canaria, pensados para ofrecerte serenidad y cuidado al detalle. No hay mejor recompensa tras una jornada de senderismo que amanecer con vistas al Atlántico y terminar el día con un atardecer de ensueño. Sea cual sea tu plan, elegir un buen alojamiento en Gran Canaria es la clave para que tu experiencia sea completa.
