Cada vez más presente en cartas y barras de hoteles, la coctelería de autor ha dejado de ser un concepto reservado a locales especializados para formar parte de una experiencia más amplia, ligada al entorno, al producto y al estilo de cada espacio. No se trata simplemente de inventar combinaciones nuevas, sino de reinterpretar lo conocido con técnica, creatividad y coherencia.
En Lopesan Hotel Group este enfoque encuentra su expresión más clara en la conexión con el territorio: productos de proximidad, identidad canaria y una filosofía que busca sorprender sin complicar. Pero ¿qué es un trago de autor realmente? ¿Y cómo se aplica en un entorno como el hotelero?
Más allá de la receta: una cuestión de concepto
Para entender qué es la coctelería de autor, primero hay que distinguirla de la coctelería clásica. Un cóctel clásico es aquel que el cliente pide sin necesidad de que esté en carta. Son fórmulas reconocidas a nivel internacional, que forman parte del imaginario colectivo y que cualquier bartender sabe preparar, esté donde esté. La piña colada, el mojito o el daiquiri son algunos ejemplos.
La coctelería de autor, en cambio, se construye desde la personalidad del bartender y el contexto en el que trabaja. No busca replicar, sino crear. Según Raimondo Palomba, responsable de coctelería en Lopesan Hotel Group, un cóctel de autor parte siempre de una estructura clásica, pero introduce variaciones propias que dan lugar a lo que en el sector se conoce como twist. Este giro puede venir dado por un cambio de ingrediente, una técnica diferente o una combinación nueva, pero siempre debe respetar un principio clave: el equilibrio.
En definitiva, no es tanto una cuestión de ingredientes como de enfoque. La receta deja de ser un conjunto fijo de cantidades para convertirse en un concepto adaptable, en función del lugar, del cliente y del momento.
🟡 ¿Sabías que…?
En coctelería una receta es una combinación concreta de ingredientes con cantidades específicas. Sin embargo, los cócteles clásicos no se definen solo por una receta fija, sino por un concepto: una idea general de lo que debe transmitir el cóctel (su sabor, su estructura, su función). Por eso, aunque las recetas pueden variar ligeramente según el lugar o el bartender, el concepto debe mantenerse reconocible. Por ejemplo, una piña colada puede prepararse de formas distintas, pero siempre será un cóctel tropical, cremoso y refrescante a base de piña y coco.
Creatividad sí, pero con conocimientos básicos: dominar lo clásico para innovar
La creatividad, en coctelería, no consiste en mezclar ingredientes al azar. Como señala Raimondo Palomba, antes de crear un cóctel de autor hay que entender a fondo las bases de la coctelería clásica. Solo conociendo las estructuras, las proporciones y los matices que definen a un cóctel tradicional es posible reinterpretarlo con criterio.
No es una cuestión de improvisar, sino de construir a partir de lo aprendido. Igual que un cocinero necesita dominar la tortilla de papas antes de atreverse a desestructurarla, un bartender debe ser capaz de preparar un negroni, un daiquiri o un dry martini en sus versiones más canónicas para luego poder transformarlas en algo nuevo. Esa transformación, ese twist, solo tiene sentido si se respeta el equilibrio del conjunto y si se adapta al entorno en el que se sirve.
Por eso, la experiencia y la formación son fundamentales. Cuanto mayor es el bagaje del bartender —ya sea por haber trabajado en contextos distintos, por haber viajado o estudiado—, más herramientas tiene para proponer algo diferente, coherente y bien ejecutado.
🟡 ¿Sabías que…?
Un twist es una versión reinterpretada de un cóctel clásico. Permite introducir cambios en ingredientes o técnicas, siempre que se mantenga el equilibrio y la esencia original del trago.
Antes de reinventar un cóctel, hay que conocer bien su historia. Aquí te contamos los grandes clásicos que siguen triunfando hoy, y por qué siguen siendo referencia en la coctelería actual.
El equilibrio lo es todo
En coctelería el equilibrio es la clave. Un cóctel de autor puede tener ingredientes originales, una presentación llamativa o un nombre ingenioso, pero si no está bien equilibrado, no funciona. El equilibrio no se limita al contenido alcohólico: abarca también el dulzor, la acidez, el amargor, la textura y la temperatura. Todos estos elementos deben convivir en armonía.
Raimondo Palomba lo explica con claridad: un cóctel nunca está terminado del todo. Siempre hay margen para ajustar, probar, pulir detalles. Aun así, para que una creación llegue a la carta, debe cumplir con un requisito básico: estar equilibrada. Ese es el umbral mínimo para que pueda presentarse al cliente.
En Lopesan, el proceso creativo se planifica con antelación, pero siempre con una fecha límite. Hay cócteles que surgen en cuestión de minutos y otros que requieren semanas de ensayo y ajuste. Lo importante es no forzar: si una propuesta no está lista, no se incluye. La carta final puede tener cinco, diez o veinte cócteles, pero todos han pasado por el mismo filtro: equilibrio y coherencia.
🟡 ¿Sabías que…?
El equilibrio es lo que diferencia un cóctel correcto de uno memorable. Combina proporciones adecuadas de dulzor, acidez, amargor y alcohol para que ningún sabor se imponga sobre el resto.

Coctelería de autor en los hoteles Lopesan
En los hoteles de Lopesan Hotel Group la coctelería de autor no es una moda pasajera, sino una forma de conectar con el entorno y ofrecer una experiencia con identidad. La finca de Veneguera, situada en el suroeste de Gran Canaria, es una pieza clave de esta filosofía. Allí se cultivan frutas tropicales como la piña, el mango, el maracuyá o el plátano, que se utilizan en las creaciones de autor servidas en los bares del grupo.
La carta incluye reinterpretaciones de clásicos que integran estos productos de proximidad. Ejemplos como la Veneguera Colada (una versión de la piña colada con piña fresca de la finca), el Daiquiri Canario (elaborado con licor artesanal de plátano) o el Veneguerita (una variante del margarita con mango local) son solo algunas muestras de esta apuesta.
El objetivo es ofrecer tragos complejos, pero fáciles de entender. Cócteles que sorprenden, pero que no exigen conocimientos previos. La idea no es impresionar con tecnicismos, sino lograr que cualquier cliente, sea cual sea su perfil, pueda disfrutar del sabor y apreciar la diferencia.
Tendencias actuales y contexto
En los últimos años, la coctelería de autor ha evolucionado al ritmo de las redes sociales, las plataformas de vídeo y el acceso inmediato a nuevas ideas. Antes, para conocer una innovación era necesario viajar, leer libros especializados o trabajar en determinados entornos. Hoy, cualquier bartender puede ver lo que se está haciendo en bares de Tokio, Nueva York o Buenos Aires con solo abrir Instagram o YouTube.
Esa exposición ha favorecido la aparición de nuevas tendencias. Una de las más destacadas es la del minimalismo: cócteles más depurados, con menos decoración y una mayor claridad en el líquido. Frente al barroquismo de hace unos años —copas recargadas, presentaciones espectaculares, vajilla llamativa— ahora prima la limpieza visual, el uso de vasos sobrios y la búsqueda de una estética más refinada.
Este cambio no es solo formal. También refleja una vuelta al equilibrio y al respeto por el producto. En el caso de Lopesan, se combina esta tendencia con ingredientes de proximidad y técnicas que, aunque puedan ser complejas en su ejecución, no abruman al cliente.
🟡 ¿Sabías que…?
La clarificación es una técnica que filtra sólidos y partículas del líquido para que el cóctel quede visualmente limpio y con una textura más ligera, sin alterar el sabor.

Detalles que marcan la diferencia
Un buen cóctel no se basa solo en la receta, sino en la precisión con la que se ejecuta. La coctelería de autor exige atención constante a los pequeños detalles: la temperatura del hielo, el estado de la fruta, el tipo de agitado, la proporción exacta de cada ingrediente… Todo influye en el resultado final.
Raimondo Palomba lo resume bien: puedes seguir una receta al pie de la letra, pero si el hielo lleva horas en una cubitera, si la fruta no está fresca o si no se ha controlado bien la temperatura del vaso, el cóctel pierde calidad. Por eso en Lopesan se cuida cada fase del proceso, desde la selección del producto hasta el momento de servir.
Este enfoque artesanal implica que detrás de cada cóctel hay una persona, no una máquina. Una persona que mide, observa, ajusta y decide en función del entorno, del cliente y del estándar de calidad que se quiere mantener. Es ahí, en la ejecución silenciosa y rigurosa, donde se nota la diferencia.
Una experiencia con identidad
La coctelería de autor no es solo una cuestión de creatividad, ni se trata de inventar por inventar. Es una forma de expresar conocimiento, sensibilidad y respeto por el entorno. Por eso, es posible que te estés preguntando dónde realizan coctelería de autor. Y lo que podemos decirte es que en Lopesan Hotel Group traducimos toda esta filosofía en cartas que combinan técnica y cercanía, innovación y raíces. Cada cóctel busca ofrecer una experiencia coherente con el lugar, el clima, el producto y el perfil del cliente.
Esa visión se materializa en bares como el SURU Cocktail Bar (Hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel), el Bar Central (Lopesan Costa Meloneras Resort & Spa) y el Nereo Cocktail Bar (Corallium Dunamar by Lopesan Hotels). Espacios distintos, con personalidad propia, pero unidos por una forma común de entender la coctelería: con producto local, respeto por la receta y atención al detalle.
La fruta tropical de la finca de Veneguera, la influencia del paisaje canario y la voluntad de hacerlo accesible a todo tipo de público convierten cada trago en algo más que una bebida: en una forma de contar una historia, de dejar una huella duradera sin necesidad de artificios.
Porque un buen cóctel no necesita explicaciones complicadas. Solo tiene que estar bien hecho, saber a lo que promete y hacer que quien lo prueba quiera repetir. Nuestros cócteles… te harán querer volver.