La playa de Sotavento de Jandía es uno de esos lugares de Fuerteventura que combina paisaje, naturaleza y tranquilidad. No hay más que acercarse y ver la extensión del arenal y el color turquesa del agua para comprender que es un lugar especial.
Hoy os ayudamos a imaginar cómo sería un día perfecto en la playa de Sotavento, Jandía: paseos junto al agua, baños en lagunas, momentos para disfrutar de la gastronomía local y una puesta de sol que regala colores imposibles. ¿Os animáis a descubrirlo?
Amaneciendo sin prisas
Os levantáis con calma, el aroma del café recién hecho llena la cocina. Os sentáis a la mesa en torno a un copioso desayuno para una jornada de actividad. Conversaciones mañaneras, planes para el día, los primeros preparativos de la jornada.
Las bolsas de la playa van llenándose poco a poco: toallas con olor a crema, chanclas llenas de arena del día anterior, gafas de sol… también las cartas, que nunca fallan; bocadillos, fruta fresca y agua fría. La camiseta por si refresca. No falta la crema de sol y tampoco la bolsa pequeña para recoger la basura.
¿Quién lleva el cargador? ¿Habéis metido el frisbee? ¡Que alguien llame al restaurante para reservar!
Llegada a playa de Sotavento
Después de organizar las últimas cosas, viajar y aparcar junto a la Barca, llega el momento de pisar la arena. Brilla la luz temprana, el mejor momento para empezar el día y disfrutar sin prisas. La playa va despertando.
Algunos decidís recorrer una de las franjas que forman este arenal inmenso. Paseáis tranquilamente por La Barca, entre el mar y las dunas. Otros preferís algo más abierto y camináis hacia Risco del Paso, una playa amplia y tranquila donde es posible perderse sin prisas.
A media mañana…
Avanza la mañana, llega el momento de moverse un poco. Venís con intención de hacer deporte, algunos probáis el kitesurf, otros el windsurf. ¡Por aquello de hacer algo típico de la zona! (Efectivamente, en La Barca hay varios puntos donde alquilar el material, incluso para principiantes).
Hay quien prefiere hacer algo más tranquilo y se acerca a las lagunas que se forman con la marea baja. Se da un baño. Se relaja con el agua templada, casi sin olas. Después, una visita a las formaciones que deja la marea sobre la arena: el momento perfecto para sacar fotos curiosas.
Y encima, tenéis suerte. Algunas aves se acercan a la zona: un pequeño guiño de la naturaleza para un día que va tomando forma.

¡A comer!
No os ponéis de acuerdo con la comida. Algunos queréis algo rápido, una sombra en la arena y los bocadillos que habéis preparado por la mañana. Otros prefieren sentarse a gusto, con vistas al mar y un plato de pescado recién hecho. Por suerte, habíais reservado con antelación: el grupo se divide sin drama.
Unos vais al chiringuito; os encanta la carta sencilla que ofrece y la brisa suave mientras os deleitáis con una ración de vieja a la plancha con papas arrugadas y mojo. Otros os quedáis en la playa, los frutos secos, alguna que otra bolsa de patatas… y por supuesto, los bocadillos. Atún con pimientos, jamón con tomate. Cada uno con el suyo, sin intercambiar: ¡aquí nadie negocia su bocadillo!
La brisa, el sol, las risas. Cada uno a su ritmo, pero todos con la misma sensación: se está bien aquí.
Tarde de descanso
La comida os ha sentado de maravilla. Algunos volvéis a la orilla para daros un chapuzón rápido antes de estiraros en la toalla. El viento sopla suave, el sol no aprieta tanto y el sonido del mar empieza a adormeceros. Es momento de relax: un libro abierto, los ojos entrecerrados, una cabezada corta, pero reparadora.
Otros tenéis más energía y decidís seguir en movimiento. El mar sigue en buenas condiciones para probar suerte con el paddle surf, o para retomar el windsurf si la mañana ha sabido a poco. ¡La playa da para todo!
Y siguen reinando el relax y la calma en la playa de Sotavento, donde el viento suave y el sonido del mar crean el escenario perfecto para desconectar. Aquí el día se estira sin prisas, con un montón de cosas aún por descubrir.

El mirador de Sotavento al atardecer
Cuando el día comienza a despedirse, os animáis a subir al mirador de Sotavento, que se encuentra a un paseo corto desde la playa. La ruta es sencilla y os ayuda a estirar las piernas mientras os acercáis a un punto desde el que contemplar el cambio de luz.
Llegáis justo al final de la tarde, un momento perfecto en el que la luz cambia y la playa se ve diferente. Desde arriba, tenéis una vista clara de toda la playa y sus tonos cambiantes. El ambiente es tranquilo, sin prisas, ideal para sentarse un rato y dejar que el día termine a su ritmo.Y, sin haberlo previsto, os lleváis recuerdos en forma de fotos. Fotos del paraíso.
Antes de volver
Llega el momento de volver, ¡qué rápido ha pasado el día! Como sois gente responsable, recogéis sin dejar residuos. Dejáis la playa de Sotavento de Jandía como la habéis encontrado: limpia y recogida.
Guardáis las toallas, las cremas, la sombrilla, los libros y las gafas. También los móviles, llenos de recuerdos que no olvidaréis.
Pero sabéis que no es la última vez que pisáis esta playa. De hecho, sin querer, habéis empezado a pensar en la próxima visita y habéis echado un vistazo a algún alojamiento en Jandía.Y no os extraña encontrar los hoteles de Lopesan Hotel Group en la zona, una apuesta segura para descansar después de un día como este. Sus espacios amplios, el confort de las habitaciones, el cuidado en cada detalle y ese ambiente exclusivo que invita a relajarse hacen que la elección sea fácil. Después de un día como este, apetece seguir disfrutando, y lo suyo es hacerlo en un entorno que ofrece descanso, buen servicio y todas las comodidades.
Y así termina un día en Sotavento, con el recuerdo de la brisa, la luz y la calma que solo se encuentran aquí. Nosotros os lo hemos contado, vosotros lo tenéis que vivir. ¡Os esperamos en Lopesan!

