Taurois a valley that holds a certain energy: a mixture of volcanic landscape and the sea nearby, of harsh nature and abundant light. Walking around Tauro means feeling the hot earth under your feet and seeing how everything inevitably ends up being blue. Here, there’s no rush of tourists or hubbub like at the big attractions.
Tauro Beach is unlike any other. The water is usually calm, almost hypnotic, perfect for forgetting about the passing of time by strolling along a makeshift avenue where you’ll find restaurants and hotels that blend in with the landscape.
Tauro belongs to the picturesque municipality of Mogán and is the perfect option for many travellers who decide to stay here, where serenity is part of the scenery and also a plan.
These apartments in Tauro are stillness in its pure form: sea, rock and horizon are in balance in a place where the sun follows its path over the Atlantic soundlessly, ensuring you can fully concentrate on doing everything you want: train, relax, have fun and spend time with your family.
Tauro is an ancient stone valley gazing out at the sea, a golden fold on the island where light appears. Houses and resorts peek out along the coast, witness to the calm rhythm of people who respect the landscape. And the landscape responds with coppery afternoons, breezes that tell stories and silence at the root.
And our refined and characterful hotel in Tauro, Anfi Emerald Club, radiates in the midst of all this. Landscape or identity? Destination or mirror? In the end, everything merges and you’ll end up discovering that perhaps understanding and contemplating are ultimately the same verb.
Boulevard El Faro is the perfect place to have a wander, check out the latest trends, and treat yourself. It's right on the seafront and has a wide and carefully curated selection of boutiques with leading fashion and accessories brands. They've got everything from the latest trends in clothing and footwear to exclusive pieces from renowned designers. Also, its jewellery and perfume shops have a great selection of products for anyone who wants quality and elegance in every detail.
At Anfi Emerald Club, cuisine is a bridge between the trained body and the curious spirit. Tauro, a mineral valley where the earth breathes slowly and the ocean learns to control its fire, sets the tone. The dishes don’t seek to show off. They simply show up. Flavours are honest. They don’t pretend.
They speak to the traveller returning from the sea, with the guest who trains in the pool, with the family coming to celebrate that the world is still kind. Each bite upholds the theory that eating is a way to understand the world: deliberate freshness, quiet technique, flavour that honours what was once a seed or water.
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¿Conoces la casa Winter y su misteriosa historia? (Prueba de tres líneas)
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Modified 2 Years ago.
En el corazón de la isla de Fuerteventura se encuentra uno de
los grandes enigmas de la historia re ciente que aún no ha sido resuelto. Esto ha despertado el interés
de cada vez más personas por descubrir los secretos que esconde la
Casa de los Winter, situada en el solitario paraje natural de Jandía,
cerca de la playa del Cofete, por lo que también se la conoce como «el
chalet de Cofete».
Pero, ¿qué hace la Casa Winter en medio de la nada? ¿Quién la
mandó construir y por qué? Estas incógnitas han generado numerosas
leyendas y especulaciones, aunque en este caso nos basaremos
únicamente en pruebas documentales y dejaremos de lado las teorías ocultistas.
La construcción de la Casa Winter, situada en un remoto rincón de
difícil acceso, se inició en 1946. Tradicionalmente, llegar a
ella requería muchas horas de caminata o viajar en camello. Aunque en
la actualidad existe una carretera, las condiciones del trayecto no la
hacen fácil de alcanzar. La Casa Winter se encuentra en Cofete, en una
explanada entre montañas y una extensa playa, lo que ha generado
interrogantes sobre las razones detrás de su construcción y las
características singulares que la hacen destacar a ojos de los historiadores.
A pesar del paso del tiempo, la mansión ha conservado su lujoso
esplendor. Construida en piedra y hormigón, cuenta con una
imponente torre a la derecha, con ventanales que ofrecen una
vista panorámica del horizonte de Fuerteventura. El interior de la
casa es igualmente espectacular, con dos plantas que albergan
estancias exclusivas como comedores con chimeneas, habitaciones y
otros espacios de función incierta. Todas las habitaciones están
dispuestas alrededor de un patio interior y balcones con vistas
privilegiadas. Incluso se conservan detalles originales de la
decoración, como un cocodrilo tallado en madera.
La construcción de la Casa Winter comenzó en octubre de 1946 bajo
la supervisión del ingeniero alemán Gustav Winter. Los dos
primeros años fueron intensos, pero después la obra se fue
ralentizando y en 1954 no hay constancia clara de si se llegó a
finalizar. El hecho de que Gustav Winter viviera en Madrid mientras se
construía su casa de verano y recibiera informes semanales detallados
con fotografías ha permitido llevar un registro minucioso de su
progreso, piedra por piedra.
Esta correspondencia entre el propietario, el ingeniero y el
equipo de trabajo ha sido una valiosa fuente de información,
incluyendo detalles sobre el presupuesto, la evolución de la obra y
el personal contratado. Sin embargo, no se tiene una clara
comprensión de la intención detrás de la construcción de esta
edificación tan apartada de todo, lo que ha dado lugar a numerosas
teorías y leyendas complicadas
La historia de la Villa Winter
La historia de la Villa Winter es variada, pero la versión
oficial sostiene que Gustav Winter mandó construir esta edificación
para disfrutar de sus veranos en Fuerteventura, lejos del bullicio
de su vida cotidiana. La existencia de grutas naturales debajo de la
casa de los Winter y el hecho de que Gustav Winter fuera de origen
alemán en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial ha alimentado
la imaginación de los curiosos. Esto se vio amplificado cuando se
supo que la familia nunca llegó a disfrutar de esta residencia de
verano, a pesar de la enorme inversión realizada y las ilusiones depositadas.
Curiosamente, los primeros ocupantes de la casa Winter no fueron
sus propios dueños, sino los trabajadores que la estaban construyendo.
Debido a su difícil acceso, los empleados ocuparon las habitaciones
del sótano y luego las habitaciones principales durante los años que
duraron las obras. A partir de 1951, se construyó una carretera que
permitió que Gustav Winter visitara la casa y pasara varios días
viendo los avances en persona. Estaba tan emocionado que dejó
constancia escrita de cómo mostró la casa, aún sin terminar, a
personalidades de la época y autoridades locales.
La idea de Gustav Winter era promover Jandía como un destino
turístico entre sus compatriotas, por lo que al regresar a Berlín en
1958 intentó arrendarla, pero no lo consiguió. La casa continuó vacía,
con algunas excepciones de amigos que la alquilaban por unos días. Sin
embargo, esto no fue suficiente y surgieron problemas económicos, lo
que llevó a vender gran parte de la propiedad de Dehesa de Jandía y
luego dividir la finca en cuatro partes, que pasaron a manos del Sr.
Myhill, las hijas de Manuel Girona y las otras dos partes para Winter
y su esposa, Isabel Althaus.
En 1965, con 72 años, Gustav decidió vender su parte para comprar
una pequeña casa en Las Palmas de Gran Canaria y disfrutar de su vida.
Sin embargo, también quiso asegurarse de que su preciada residencia
tuviera un futuro, por lo que se aseguró de que dejara de estar
abandonada y pagó a la familia Pérez Acosta para que la cuidara y
ocupara junto con sus hijos. Después de dos años y medio, la casa
volvió a quedar vacía.
Cómo llegar a Cofete y la Casa Winter
Tradicionalmente, era a pie y con ayuda de animales. Sin embargo,
a partir de 1951, se construyó el primer acceso por carretera, que
coincide con el trazado utilizado actualmente. Un inmejorable punto de
partida para realizar la visita a la Casa Winter puede ser desde el IFA
Altamarena Hotel, mediante la carretera Punta de Jandía que te
lleva directamente.
En definitiva, la Casa de los Winter supone un pedazo de
historia escondida en un recóndito paraje en mitad de la nada en
Fuerteventura. Pese a ello, sigue siendo visitado por curiosos y
turistas atraídos por sus leyendas, además de por su peculiaridad arquitectónica.